El masaje japonés tradicional, el más completo de los faciales. Relaja, drena y deja buena cara; no levanta tejidos.
El Kobido es un masaje facial japonés tradicional que combina movimientos rápidos y lentos, percusión suave, amasamiento y acupresión sobre rostro, cuello y escote. Se promociona como 'lifting natural', una etiqueta que hay que tomar con calma: mejora la circulación, drena y relaja la musculatura, y tras la sesión el rostro se ve visiblemente más descansado. Pero su efecto es transitorio; no reposiciona tejidos ni elimina flacidez establecida.
En casa, una o dos veces por semana de diez a quince minutos. Las sesiones profesionales suelen recomendarse en ciclos mensuales.
Evítalo con acné activo, rosácea en brote o piel irritada. La percusión y el amasamiento no deben doler nunca. No esperes efecto lifting duradero: es masaje, excelente en lo suyo, no cirugía.
Sí: quien quiere un masaje completo, relajante y con buena cara inmediata. No: quien busca resultados estructurales; para eso existen otras vías.