bellzaypiel
Armar mi rutina
Inicio/Metodología

Cómo trabajamos

La confianza no se pide, se documenta. Así leemos los estudios, así clasificamos la evidencia y así rectificamos cuando toca.

Cómo clasificamos la evidencia

Evidencia alta: ensayos controlados en humanos, con resultados repetidos por equipos independientes. Es el nivel que permite recomendar sin reservas.

Evidencia media: hay estudios en humanos, pero pequeños, cortos o con financiación interesada. La recomendación lleva matices escritos, no escondidos en la letra pequeña.

Evidencia limitada: la molécula o técnica funciona en laboratorio o en tradición, y todavía no ha demostrado nada sólido sobre caras reales. Lo decimos en el título de la ficha, no al final.

Cómo probamos los productos

Ocho semanas de uso real sobre el tipo de piel para el que el producto dice estar pensado. Leemos el INCI completo, comprobamos concentraciones frente a los rangos publicados y anotamos tolerancia día a día. Compramos lo que probamos: ninguna marca paga por aparecer ni por el veredicto.

Cuando un producto no pasa el corte, también lo contamos. El catálogo incluye los descartes filtrables por veredicto, porque saber qué evitar es tan útil como saber qué usar.

Las fechas de revisión

Cada ficha y cada artículo llevan la fecha de su última revisión. La dermatología cosmética se mueve despacio, pero se mueve: cuando aparece una revisión mejor que la que sostenía una recomendación, actualizamos el contenido y, si el cambio es importante, lo anunciamos como corrección en el diario. Rectificar en público es parte del método, no un accidente.

Lo que nunca hacemos

No damos consejo médico individual: si tienes una lesión que cambia, sangra o no cierra, tu siguiente paso es dermatología. No prometemos resultados que la química no sostiene. Y no escondemos conflictos de interés porque no los tenemos: no vendemos productos ni cobramos por veredictos.