Vibración o rodillos texturizados para automatizar el masaje. Agradables, opcionales y sin efectos que las manos no den.
Bajo este nombre caben rodillos texturizados, masajeadores vibratorios y dispositivos con cabezales intercambiables. Todos automatizan lo que las manos hacen: presión y movimiento. La vibración añade una estimulación sensorial agradable y puede ayudar a relajar la musculatura, pero no existe evidencia de que superen al masaje manual bien hecho. Su valor es la comodidad: quien disfruta el aparato, masajea más.
Dos o tres veces por semana es suficiente. El masaje diario intenso, sea manual o con aparato, termina irritando.
Evita la vibración sobre el contorno de ojos y sobre tiroides. No lo uses sobre brotes, irritación o tras procedimientos recientes. Si el aparato calienta, comprueba que la temperatura sea agradable, nunca alta.
Sí: quien quiere el ritual sin esfuerzo y disfruta los aparatos. No: quien espera resultados que justifiquen un precio alto; unas manos y un aceite hacen lo mismo.