Corriente suave que tonifica el músculo de forma transitoria. Efecto visible el mismo día, que se mantiene solo con uso continuado.
Los dispositivos de microcorrientes faciales emiten corrientes eléctricas de muy baja intensidad que estimulan la musculatura facial, una versión doméstica de la electroestimulación profesional. El efecto más documentado es una tonificación transitoria: el rostro se ve ligeramente más firme tras la sesión, especialmente en cejas y pómulos. La evidencia apoya el efecto inmediato; el efecto acumulado a largo plazo es más discutido y exige uso constante.
Los protocolos habituales piden cinco veces por semana el primer mes y luego mantenimiento de dos a tres. Si no puedes sostener ese ritmo, el aparato no es para ti.
Contraindicado con marcapasos, epilepsia, embarazo y sobre la zona del cuello anterior (tiroides). No usar sobre piel con lesiones o tras rellenos recientes sin consultar. Si sientes pinchazos, falta conductor o sobra intensidad.
Sí: quien quiere un efecto 'buena cara' el mismo día y acepta la rutina de mantenimiento. No: quien busca un cambio permanente sin constancia; el músculo vuelve a su estado si paras.