Luz roja y azul con evidencia real aunque modesta. El aparato casero con más estudios detrás, y el que más constancia exige.
Los dispositivos LED faciales emiten luz de longitudes de onda específicas: la roja (alrededor de 630-660 nm) se asocia con estimulación de fibroblastos y efecto antiinflamatorio, y la azul (alrededor de 415 nm) con acción antibacteriana sobre el acné. La fototerapia LED tiene estudios clínicos que muestran mejorías modestas pero reales en textura, rojez y acné leve. La diferencia con la clínica está en la potencia: los aparatos caseros son más débiles y por eso exigen más sesiones.
Tres a cinco sesiones por semana durante al menos ocho a doce semanas antes de evaluar. La fototerapia casera es un maratón, no un sprint.
No usar con medicación fotosensibilizante sin consultar. Evita la luz azul en melasma, que puede empeorar con ciertas luces. Los dispositivos caseros son seguros si se usan según instrucciones, pero sus resultados son modestos: quien prometa cambios dramáticos, exagera.
Sí: quien quiere sumar un tratamiento sin irritación y tiene disciplina para la constancia. No: quien busca resultados rápidos o no usará el aparato más de dos semanas.